Son
estimulados a participar activamente en su propia educación orientada a
la verdad, la libre expresión, el respeto y la convivencia en alegría.
Reciben una formación humanista que los guía a desarrollar un proyecto
personal y de vida que de sentido trascendente a su existencia. Se les
brinda una enseñanza orientada a la práctica de las virtudes cristianas
que fundamenten su actuación cívica futura: veracidad, justicia,
responsabilidad, compromiso, honestidad y solidaridad.