Lectura: “Jesús les decía: «¿Se trae la lámpara para meterla debajo de un cajón o debajo de la cama?, ¿no es para ponerla en el candelero? No hay nada escondido, sino para que sea descubierto; no hay nada oculto, sino para que salga a la luz»” (Mc 4, 21-22).
Meditación:
Todos los bautismos hemos recibido la Luz de Dios, su mirada, su capacidad de amar a los otros y una infinidad carismas-capacidades que estamos llamados a poner al servicio de los demás. Cuando guardamos esta Luz y dones, los perdemos. Sólo se activan cuando elegimos colaborar en hacer presente el Reino de Dios. Recibimos la misión profética; es preciso que elevemos la voz y anunciemos la presencia de Cristo entre nosotros.
Cuando nos falta compromiso, capacidad de entrega, quedamos inacabados como personas y siempre nos sentiremos insatisfechos o tristes. Los dones recibidos están en función del bien de los otros. Mucha gente se puede perder porque guardamos silencio o ponemos la Luz divina debajo de un cajón.
Siempre se nos van a presentar dificultades, es tarea de todos los días hacer brillar la luz de la fe, seguir caminando confiadamente, porque Cristo está a nuestro lado, dentro nuestro y nosotros dentro de Él. Vivimos la comunión que nos llena de paz.
Oración: Señor, dame tu Luz y haz que dé testimonio de tu presencia.
Contemplación:
Por miedo o comodidad guardo tu Luz… pero yo mismo quedo en la oscuridad…
«Yo Soy la Luz, condúcete con valentía… Yo te acompaño».
Quiero seguirte y anunciar tu amor.
Acción: Ser testigo de Cristo.
Hno. Javier Lázaro sc.
Copyright © 2025 Colegio Belgrano