Lectura: “Una mujer que tenía una hija poseída por un espíritu impuro se enteró enseguida, fue a buscar a Jesús y se le echó a los pies. La mujer era pagana… ella replicó: «Señor, pero también los perros, debajo de la mesa, comen las migajas que tiran los niños»”. (Mc 7, 25-26.29)
Meditación:
Jesús anuncia la llegada del Reino fuera del territorio de Israel; la Buena Noticia tiene que llegar a todos. Ahí le encuentra una mujer, que le suplica que cure a su hija, pero Jesús la hace esperar para que fortalezca su fe y confianza. Esta mujer se echa a sus pies, no se considera digna, se compara con los perrillos…
Jesús puede hacer el milagro por la humildad, la confianza y el deseo de alimentar su vida espiritual. Ya nos está hablando de la importancia del Pan de Vida, de que comamos el Cuerpo de Cristo; una sola miga o partícula, cuenta más que todos los manjares de la tierra.
Esta mujer recibe el regalo de la curación de su hija (que representa en muchos casos nuestra afectividad herida), por su actitud de entrega y adoración. Va con la sencillez de los niños, la candidez de su mirada y pureza de su corazón.
Oración: Señor, auméntame la fe y sana mi corazón.
Contemplación:
Tengo heridas de la infancia… recuerdos que sólo Tú puedes sanar…
«Yo Soy el Buen Pastor, te llevo en mis brazos, confía…escucha mis latidos…».
Gracias porque me llenas de confianza y me das tu Luz.
Acción: Cultivar la confianza y la humildad.
Hno. Javier Lázaro sc.
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