En el silencio, Dios

23 febrero, 2026

Una convivencia reunió a jóvenes de distintos puntos del país para vivir días de oración y fraternidad junto a los Hermanos Corazonistas, en Villa General Belgrano.

“Llegamos en medio de la Misa. En el desayuno que siguió nos presentamos: en su mayoría estudiantes y algunos profesionales; ingeniería, diseño, audiovisual… diversas formas de ser y distintos dones.

Luego de ordenar valijas y ropa, el Hermano nos habló del fundamento de nuestra fe y de la vida cristiana. Nos envió al ‘desierto’ de nuestra aridez y del silencio; nos mandó al pozo de agua para encontrarnos con Jesús. En vez de pensar en vanidades, contemplamos lo que da sentido a nuestra vida.

Y así comenzó el retiro. Volvimos y compartimos lo que habíamos rezado. Repetimos una vez más, y la mañana pasó como una brisa.

En el almuerzo luchamos por no excedernos con lo bien que cocinan. Hay risas y también un silencio profundo. Lo más sencillo se vuelve lo más hondo en ese intenso clima de contemplación.

Al mediodía tuvimos un tiempo libre. Luego de rezar el Rosario y las Vísperas, merendamos rápido para salir a caminar en grupo. Vimos arroyos y sierras. La naturaleza, aun con sus sonidos, respeta el silencio y el clima de oración. Relajados, volvemos a cenar, charlar y descansar.

Dimos gracias a Dios por el nuevo día con Laudes y por todos los siglos que nos ganó con su Sacrificio en la Misa. Desayunamos. Continuamos la charla del día anterior, que en verdad no terminó, sino que se prolongó en la contemplación. Seguimos revisando el edificio de nuestra vida. Revisamos la Piedra Angular: Cristo. Cómo es su mirada. Oímos preguntas tajantes. Su amor y su confianza nos mueven a amarlo a Él. Nos mira uno por uno. El mundo puede tenernos por nada, pero Él no se cansa de amarnos y elegirnos. Hicimos memoria de todas las veces que nos cuidó y estuvo con nosotros.

Los Hermanos no solo están preparados para comunicar el Evangelio; se nota que lo viven. Su corazón arde y responde al amor de Jesús. En el almuerzo, en el paseo, vemos cómo Dios actua en la vida de los demás. La alegría, el testimonio, la paz y los dones del prójimo nos animan a dar otro paso, aunque las piernas estén cansadas. El que camina atrás no se queda solo.

Lo que lo mueve todo: Laudes, Misa, las charlas, el compartir, Vísperas, la caminata. Un celo profundo. Una gratitud inmensa por la bondad de Dios. Nos preguntamos cómo podemos vivir para Él. El tiempo, que en vacaciones parecía pasar lento, en Córdoba vuela.

Con los pies ya en casa, el deseo que permanece es hacer su Voluntad y corresponder a su Amor”.

Iván Altamirano
Estudiante de Ingeniería Electrónica – Caseros, Provincia de Buenos Aires