Lectura: “Se pusieron a recorrer toda la comarca; cuando se enteraba la gente dónde estaba Jesús, le llevaban los enfermos en camillas. En los pueblos, ciudades o aldeas donde llegaba colocaban a los enfermos en la plaza y le rogaban que les dejase tocar al menos la orla de su manto; y los que la tocaban se curaban”. (Mc 6, 55-56)
Meditación:
Jesús despierta la esperanza en todos los que creen en Él. Viene para todos los que lo aceptan y lo siguen. Busca una relación de Corazón a corazón. Él no nos necesita, pero se nos da y se nos entrega, para que tengamos Vida. Quiere que correspondamos a su amor con cariño, con afecto,…
A Cristo se acercan los necesitamos, los humildes. Ahí no están los poderosos o los que persiguen el éxito para su propia gloria. Jesús se deja tocar, nos sana y nos da un corazón compasivo para que podamos recibir a los otros como hermanos (sin competencia, alegres porque son de nuestra familia).
El manto que le cubre, representa a la persona entera, con su poder y su mirada. Ir vestidos nos habla de que cultivamos la interioridad, que cuidamos el pudor; Jesús al dejarse tocar, nos comunica su presencia que nos llena de confianza.
Oración: Señor, aumenta mi fe y haz que habite tu Corazón.
Contemplación:
Me muevo en la superficialidad, pero evito los encuentros que me comprometen…
«Yo deseo habitar en tu corazón y sanarlo con misericordia…».
Quiero que me alcance tu amor y recibir tu mirada.
Acción: Buscar la presencia de Jesús.
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Hno. Javier Lázaro sc.
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