Lectura: “Un sábado atravesaba Jesús un sembrado, y sus discípulos, mientras caminaban, iban arrancando espigas. Los fariseos le preguntan: «Mira, ¿por qué hacen en sábado lo que no está permitido?». Él les responde: … «el Hijo del hombre es señor también del sábado»” (Mc 2,23-25.28).
Meditación:
Los dirigentes judíos ven en la forma de actuar de Jesús y sus discípulos una denuncia. Por esto le acusan constantemente y le persiguen. Dios le había dado a Moisés las dos tablas de piedra, con los diez mandamientos. Pero ellos se habían inventado otros 623 preceptos que eran normas humanas sin sentido y olvidan el mandamiento del amor. Los fariseos aparentan una cosa, pero por dentro su corazón está lejos de Dios.
Jesús les hace ver como complican la vida a las personas sencillas y les dice que Él es el Señor del tiempo y la historia, por eso permite a sus discípulos arrancar las espigas de trigo y comer, pues tienen hambre.
En estas espigas, con las que se hace el pan, hay un signo. Cristo es el verdadero y único Pan de Vida, se nos da en la Eucaristía. Él, se hace nuestra comida. Nos ofrece su amistad incondicional y nos sacia, dando un sentido total a nuestra vida.
Oración: Señor, dame tu Cuerpo, haz que forme una sola carne contigo.
Contemplación:
Tengo hambre, busco compensaciones, trato de cumplir exteriormente… pero nada me llena.
«Yo Soy el Pan de Vida; deseo desposarme con tu corazón».
Quiero vivir para Ti, soy tuyo para siempre.
Acción: Realizar la comunión espiritual frecuentemente.
Hno. Javier Lázaro sc.
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