Señor, dame tu Espíritu y envíame donde quieras

5 febrero, 2026

Meditación:

Por el bautismo todos somos llamados y enviados a llevar la Buena Noticia de Cristo al mundo entero, empezando por las personas más cercanas. Nos envía de dos en dos, en comunidad; el Reino de Dios se vive junto a los otros; no es posible en el individualismo. Además, tener en cuenta que Cristo nos envía, pero sigue entre nosotros; siempre nos acompaña.

Jesús nos da autoridad con su Palabra para sanar los corazones heridos y despertar a la esperanza; nos da la gracia de desenmascarar a los espíritus inmundos (a las mentiras con las que se vive).

Nuestra didáctica y enseñanza no está basada en las capacidades intelectuales o en los medios materiales. Sólo cuando vivimos unidos a Cristo podemos cambiar el mundo, empezando por la conversión personal. Las cosas son medios; nunca nos garantizan el éxito en las relaciones interpersonales. Sólo la fraternidad cambia los corazones y nos hace nacer de nuevo.

 

Oración: Señor, dame tu Espíritu y envíame donde quieras.

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Contemplación: 

  • Pongo mi confianza en las cosas materiales… pero nunca alcanzan…

  • «Yo Soy quien te envío y te doy la fuerza de mi Palabra…».

  • Quiero gustar tu Palabra y anunciar tu Reino.