Señor, enséñame a escuchar tu voz y a guardarla en el corazón

1 marzo, 2026

Meditación:

Jesús tiene siempre necesidad de comunión con el Padre; en forma constante eleva la mirada al cielo y suspira. Ahora, sube a la montaña y se transfigura, se deja ver “tímidamente” en su esplendor como Dios, su rostro brilla y sus vestiduras resplandecen… Sus discípulos quedan extasiados con lo que ven… pero quedan más sorprendidos con lo que escuchan y sienten.

Escuchan la voz del Padre, que expresa su amor al Hijo amado… También nos lo dice a nosotros, pues somos hijos en el Hijo. De esta forma nos reafirma como personas: “somos amados”. Necesitamos caer en adoración, pues no hay palabras para agradecer este regalo.

En la oración, nos sentimos movidos a la unidad por el Espíritu Santo (simbolizado en la nube). El Padre nos hace la petición: “escuchadlo”. Jesús es la Palabra que nos da vida, por esto: hacemos silencio y guardamos en el corazón lo que nos dice.

Oración: Señor, enséñame a escuchar tu voz y a guardarla en el corazón.

Contemplación: 

  • Hay veces que no voy a tu encuentro en la oración y no vivencio tu amor.

  • «Yo siempre te espero… quiero que te sientas amado».

  • Educa mi corazón para que experimente tu amor.