Señor, eres el agua viva, sacia mi sed de amor

8 marzo, 2026

Meditación:

Jesús ante la mujer samaritana, se presenta como un mendigo, pidiendo agua; pero en realidad nos ofrece el “agua viva”, el amor puro, que salta hasta la vida eterna. Cristo siempre empieza pidiéndonos algo para poner en movimiento nuestro corazón por: el diálogo, la apertura, la manifestación de la sed, el reconocimiento de los falsos maridos, etc.

Jesús despierta nuestra sed de Dios… la mujer le pide de esa agua que brota de su Corazón. Tratamos de saciar la sed en cosas pasajeras, trabajosas, que generan dependencias… Pero Él nos propone que nosotros demos de beber a otros estando unidos a Él, por el Espíritu Santo.

Necesitamos contemplar el Corazón traspasado de Cristo en la Cruz, de Él brota la Sangre y el Agua inagotables, que nos dan vida eterna. Es preciso dejar otros sucedáneos, las cosas efímeras, para entregarnos a Jesús y vivenciar su amor siendo mensajeros del Reino.

Oración: Señor, eres el agua viva, sacia mi sed de amor.

Contemplación: 

  • Busco afecto en mil circunstancias… pero sigo vacío…

  • «Yo Soy el agua viva… ven a Mí, descansa en el torrente de mi Corazón».

  • Quiero vivir en Ti y ser testigo de tu amor.