Lectura: “En la Casa de mi Padre hay muchas habitaciones; si no fuera así, se lo habría dicho a ustedes. Yo voy a prepararles un lugar… Jesús le respondió: «Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida. Nadie va al Padre, sino por mí” (Jn 14, 2-6).
Meditación:
Jesús nos comunica que Dios es Padre, fuente de toda bondad. Nuestros padres han sido cocreadores con el Padre, de ellos hemos recibido la vida; desde este punto de vista, ya vivimos una comunión con todas las personas, pues nuestro origen está en el Padre. Pero, Jesucristo que ha recibido la naturaleza humana por la Virgen María y la naturaleza divina del Padre del cielo, nos hace partícipes de la Vida de Dios.
Hemos salido del Corazón del Padre y por Cristo estamos llamados a volver a Él; nos tiene preparado un lugar en el banquete celestial. Ya vivimos esta alegría, este es nuestro fin; y buscamos que nuestro prójimo, por ser nuestro hermano, también alcance la Vida eterna.
El Padre nos ha entregado al Hijo, todo lo ha puesto en sus manos y ahora, después de la resurrección nos ha hecho nacer de nuevo unidos a Él y nos lleva al Padre. Jesús es el Camino; la entrega es la Verdad.
Oración: Señor, llévame al cielo, quiero estar con el Padre y los hermanos.
Contemplación:
Jesús, gracias porque me has salvado y me llevas al Padre.
«Yo Soy la Vida, hago una nueva creación».
Quiero vivir en la alegría que procede de tu entrega.
Acción: Vivir en comunión con Cristo.
Hno. Javier Lázaro sc.
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