Señor, mi alma tiene sed de Ti

7 abril, 2026

Meditación:

Jesús en muchas ocasiones se presenta como “Yo Soy”; pero ahora aparece resucitado a María Magdalena, reafirmándola, pronunciando su nombre con amor, signo de su amistad. Responde a nuestra búsqueda incansable, saliendo a nuestro encuentro, como Buen Pastor que nos conoce y que recoge los gemidos de nuestro corazón, que anhela su presencia y encuentra en Él la Vida.

María en el encuentro queda transfigurada, encuentra el pleno sentido de su vida; tiene un amor por Quien vivir, es el Maestro. Así se hace dócil, obediente, sierva… Pero Jesús la eleva a la dignidad de hermana, pues nos ha hecho a todos hijos del mismo Padre; formamos un solo Cuerpo.

Como seres humanos, tendemos a poseer y dominar por los sentidos. Pero Jesús nos transfunde su vida divina; une el amor humano y el divino; une lo personal y lo comunitario; nos lleva a un amor sublime, sin dejar de ser humanos, nos infunde el don de la fraternidad.

Oración: Señor, mi alma tiene sed de Ti.

Contemplación: 

  • Acompaño a la Magdalena, y nos sales al encuentro… quedo sorprendido… me conoces.

  • «Yo pronunció tu nombre, te hago mío… me perteneces».

  • Quiero ser sólo tuyo y servir a los otros.