Lectura: “Los apóstoles volvieron a reunirse con Jesús, y le contaron todo lo que habían hecho y enseñado. Él les dijo: «Venid vosotros a solas a un lugar desierto a descansar un poco». Porque eran tantos los que iban y venían, que no encontraban tiempo ni para comer”. (Mc 6, 30-31)
Meditación:
Jesús nos envía en su Nombre a anunciar su Reino allí donde vivamos; pero siempre está con nosotros dándonos la fuerza del Espíritu Santo. Nos envía a un mundo paganizado, esclavo del placer… Por eso, Jesús nos espera en la oración, para que le contemos todo y que nos pueda curar las heridas afectivas que hemos podido sufrir en la misión, consecuencia de: la indiferencia, agnosticismo, materialismo, erotismo, …
Necesitamos reparar el corazón en el silencio, en la amistad personal con Cristo. Pues, incluso, hemos podido caer en el narcisismo… llegando a pensar que todo es fruto de nuestro esfuerzo… Cuando el que obra en los corazones es el Espíritu Santo, respetando la libertad individual… nosotros sólo somos sus portavoces, somos testigos.
El descanso forma parte también del apostolado; es preciso cultivar la unidad interior en la comunidad y la familia, para no terminar como desconocidos; somos bautizados y participamos de la vida Trinitaria.
Oración: Señor, necesito descansar en tu Corazón, escucha mi plegaria.
Contemplación:
Hago muchas cosas, pero me olvido que soy tu enviado, que debo trabajar sólo para tu gloria.
«Yo te espero, cuéntame todo… Yo te escucho y te recibo…».
Quiero ser tuyo y vivir en tu Corazón.
Acción: Expresar afectivamente todo a Cristo.
Hno. Javier Lázaro sc.
Copyright © 2025 Colegio Belgrano