Lectura: “Escuchad: salió el sembrador a sembrar; al sembrar, algo cayó al borde del camino, vinieron los pájaros y se lo comieron. … El resto cayó en tierra buena; nació, creció y dio grano; y la cosecha fue del treinta o del sesenta o del ciento por uno»” (Mc 4, 3-8).
Meditación:
Dios siempre está sembrando en nuestro corazón su Reino; pero respeta nuestra libertad; podemos recibirlo o rechazarlo. De la actitud y la respuesta de nuestro corazón dependen los frutos. Cuando correspondemos a la gracia, Dios nos da más Vida, crecemos más y más; en la medida que no respondemos, somos infecundos, nos quedamos en la tristeza, no reconocemos a los otros como hermanos,…
Nos habla de los terrenos duros como el camino (que se dejan llevar por el placer, el consumismo…), de los que son matorrales (tienen otros intereses y ahogan la semilla…), de lo que son como piedras (no tienen voluntad, sólo buscan lo fácil…) y de los que son tierra buena…
Cada día Dios sigue ofreciéndonos su gracia; sólo cuando nos comprometemos y respondemos, alcanzamos la plenitud como personas y somos felices. Es preciso cambiar el chip, la mentalidad, rechazar el deseo de vivir el placer del momento. Cristo nos llama a dar vida con esfuerzo.
Oración: Señor, que tu gracia me alcance y mi corazón te responda.
Contemplación:
Me has hecho para el encuentro… pero no te recibo y quedo inacabado.
«Yo Soy la Vida; sólo viviendo en mi Corazón, eres fecundo y feliz».
Quiero seguirte, vivir para Ti.
Acción: Vivir la amistad con Cristo.
Hno. Javier Lázaro sc.
Copyright © 2025 Colegio Belgrano