Señor, sana mi corazón y haz que viva la caridad

21 enero, 2026

Meditación:

Este hombre con la mano paralizada es signo de nuestra incapacidad para vivir la caridad, el servicio a los otros. Con frecuencia pensamos hacer cosas buenas para ayudar a otros, pero nos quedamos en el plano de las buenas intenciones. Necesitamos dar el paso hacia la acción. El servicio concreto a los demás configura nuestro corazón y genera lazos de comunión fraterna.

El paralítico estaba en la sinagoga, se supone que era un hombre piadoso… Pero para Jesús el amor a Dios se demuestra en la caridad hacia los otros. Es preciso que salgamos de la pereza o la parálisis afectiva. Necesitamos darnos gratuitamente… Como personas estamos hechos para la entrega…

Cuando parece que nos protegemos, no haciendo nada, en realidad nos enfermamos espiritualmente, caemos en la tristeza, en la envidia… Es preciso desplegar todas las capacidades, para seguir creciendo e identificándonos con Jesús, que se entrega hasta dar la Vida.

Oración: Señor, sana mi corazón y haz que viva la caridad.

Contemplación: 

  • Necesito pasar del plano del pensamiento o los sentimientos, a la acción…salir de mí mismo…

  • «Yo te recibo, deseo colmar tu corazón de alegría y paz».

  • A Ti me entrego y me comprometo.