Lectura: “Llega Jesús a casa y de nuevo se junta tanta gente que no los dejaban ni comer. Al enterarse su familia, vinieron a llevárselo, porque se decía que estaba fuera de sí” (Mc 3, 20-21).
Meditación:
Seguir a Jesús supone ir contracorriente en la sociedad actual. Nuestro estilo de vida según Cristo es una denuncia al relativismo actual, y por tanto, aunque no hagamos nada malo, nos van a perseguir. En las sociedades que llamamos democráticas no tendrán en cuenta nuestros criterios, pues los consideran algo privado, que no debemos imponer a los demás. A Jesús le consideraron loco y los familiares más lejanos van a buscarlo; seguro que la Virgen María no estaba en ese grupo.
Si queremos vivir la amistad con Jesús, es preciso renunciar al mundo del consumismo y del hedonismo. Elegimos vivir con la esperanza puesta en el cielo, en la vida eterna. Por eso profundizamos cada día las convicciones de la caridad y la fraternidad; aceptamos a todos, aún a aquellos que nos rechazan.
Vivimos la fraternidad, pues somos hijos del mismo Padre. Esto lo podemos sostener con un vínculo de fe, de amor y comunión con Cristo. Sólo el sabernos amados incondicionalmente nos da la fuerza para superar todas las dificultades.
Oración: Señor, ven en mi ayuda, sólo soy tuyo.
Contemplación:
Me siento incomprendido por seguirte Señor…pero no alimento mi relación contigo.
«Yo Soy la Vida; te llamo y te sostengo; escucha mi Palabra, recibe el Pan de Vida».
Quiero alimentar mi corazón viviendo en comunión contigo.
Acción: Intensificar mi amistad con Cristo.
Hno. Javier Lázaro sc.
Copyright © 2025 Colegio Belgrano