Un adiós agradecido

26 abril, 2026

Hoy nos toca escribir unas líneas que, aunque están teñidas de la nostalgia de las despedidas, brillan con la luz de la gratitud.

Cuatro pilares de nuestra comunidad —Alejandra Massone, Pablo Aldorino, Guillermo Storti y Gladys Blanco— inician una nueva etapa, tras haber caminado los pasillos de nuestro colegio durante más de 25 años.

Hablar de ellos es hablar de la historia viva de nuestra institución. No se trata solo de un cuarto de siglo de trabajo, sino de una vida puesta al servicio de la educación y, sobre todo, de la formación de personas. Como miembros de esta gran familia corazonista, han sabido encarnar el lema “educar con el corazón”, dejando una huella que trasciende los libros y las aulas.

Cada uno, desde su lugar, ha sido testigo y protagonista del crecimiento de generaciones de alumnos. Alejandra, Pablo, Guillermo y Gladys no solo han transmitido conocimientos: han sabido escuchar, sostener procesos y ser refugio y guía en momentos clave.

Las horas compartidas en pasillos y aulas son el testimonio más fiel de su compromiso y de ese sentido de pertenencia que nace cuando se ama lo que se hace.

Estamos profundamente agradecidos por cada hora dedicada y por cada gesto que fortaleció nuestra institución. Hoy los despedimos con un nudo en la garganta, pero con el corazón lleno de orgullo.

Se llevan el cariño de sus colegas, el respeto de las familias y el recuerdo imborrable de miles de jóvenes que hoy son hombres y mujeres de bien gracias, en parte, a su entrega.

¡Feliz nueva etapa! Que el Sagrado Corazón los siga bendiciendo en este nuevo camino que emprenden.

Las puertas de su colegio estarán abiertas, siempre. ¡Los esperamos!